sábado, 31 de enero de 2015

Homme

Su nombre no importa, sólo lo vi mientras pasaba frente a mi y su hermosura irradiaba por sus poros, nuestros ojos se cruzaron y me vi con él, en un futuro bello.

Una playa y el viento frío rompiendo las olas en las piedras, los árboles agitados y una breve llovizna partiendo el paisaje.
Su mano junto a la mía, bebiendo vermú y sabiéndonos tan cercanos y tan íntimos.


Su espalda desnuda, duerme boca abajo, duerme tranquilo
Me recuesto de lado y veo un camino con dunas lentas, fuertes, secas.
Cicatrices y lunares otoñales.

Le beso y los cuervos de mi cabeza revolotean, 
sus ojos se abren y me ven, sus párpados pesados
por las noches con mil lunas, su cabello de nieve
me tranquiliza, al fin, dejo de huir.

Hablamos lo que sale de nuestro corazón, la chimenea nos alienta.
Nos cuidamos y nos dejamos ser, como dos almas comprendiendo
que vivir es amar, que vivir es ser y dejar ser.

73 y 28


viernes, 30 de enero de 2015

Entre remolinos

Para calmar los deseos, muchas veces hacemos acopio de la expropiación del decoro
para así correr desnudos en el bosque de la verdad, de la verdad absoluta.

Levantar las faldas del rencor y jugar con las ramas.

Siguiendo ese boom que palpita, que retumba desde las plantas
de los pies y sale por los dedos de las manos hasta enredarse en
las nubes de aluminio.

Correr es sencillo, lo complicado es desnudarse, por vez primera,
frente a la mirada de los presentes, llenos también de deseo.
Una a una van las prendas haciendo alfombras y cortinas,
ese maquillaje corporal ha dejado de ser y como recién nacido,
las mejillas están sonrosadas.

Una mano se acerca a un hombro, una boca a una espalda
una pierna a una cadera, una nuca presa de unos dientes.
Fluidos, gemidos, gritos, risas, llanto, canciones.

Hay un momento en donde los cuerpos dejan de moverse,
extenuados y satisfechos, yacen uno al lado del otro.
Sólo viéndose a los ojos se reconocen, toman sus ropas y
comienzan a alejarse, uno a uno.




jueves, 29 de enero de 2015

Viento

Esa fuerza que despeina, que desnuda el alma y la muestra tal y como es.

Esa fuerza que te hace entrecerrar los ojos y abrir el corazón
que te hace buscar refugio pero no dejas de ver a la ventana, porque
sabes que ese ser, sin ser, está fuera y tiene fuerza.

Esa fuerza que alborota a los árboles, que camina llevándose
a las nubes a otras tierras, a otros ojos.

Esas marchas plagadas de bufandas y de abrigos y de manos entre los
bolsillos pero que al final lo que quieren es asirse de esa mano amiga que
comprenda que todo está bien porque el viento es sabio y sabe lo que hace y sabe
lo que quieres y lo que necesitas en ese momento, en ese momento
de correr hacia un farol y verlo,
ver que la luz se quiebra en ese punto inmediato
en que las ráfagas cruzan la línea entre lo real y lo fantasioso.

Ese viento que baila con los cabellos, los compone, los enhebra
y los hace tejerse en un chal eterno, llevándose las lágrimas y dejando las sonrisas
de complicidad porque te acercas a tu acompañante, bien sea real o no,
bien seas tu o no.

Eres las partículas de oxígeno, eres ese milímetro de energía que recorre
las espaldas de los valientes que caminan por las calles en busca de la
adrenalina de retar al ser misterioso y fuerte y visto sólo cuando reacciona
ante los demás,
VIENTO, SOMOS VIENTO.



Sonido acuoso

El sonido que proviene de tu espíritu
tu alma baila y canta.

Hay una danza de hadas y ninfas en tus pulmones
un jardín con margaritas y flores silvestres.

Las aguas bajan desde las montañas que el
tiempo ha delineado perfectamente imperfectas.
Los pinos meciéndose y las ramas vibran con
el viento que acaricia viniendo del norte.

Eres naturaleza y eres todas las voces,
las piedras afiladas y los barrancos,
las cuevas y las playas,
tu cuerpo es la vida misma.

Dedos inquietos llenos de curiosidad
y con el ceño fruncido investigas a tientas,
te sorprende lo que encuentras,
es el reflejo de ti en los mares.

Tus cabellos se funden con los pastos
y tus piernas son los fuertes troncos que
sostienen a la noche y las luces del cielo.

Eres agua que sosiega y repara,
que escucha y que reflexiona,
eres el movimiento y la paz,
tienes ese sonido acuoso saliendo por tu boca.



jueves, 22 de enero de 2015

Sujetos


El efecto del sujeto Y sobre el X es un tanto indeterminado. Sujeto X camina de manera constante, ve a sujeto Y y su andar cambia de súbito; sujeto Y sonríe y X no sabe qué hacer, sujeto  Y habla y sujeto X no sabe qué hacer.

Sujeto X pasa las noches pensando en las reacciones que tendrá cuando sujeto Y aparezca; por la mañana se siente seguro y sale a la calle, ve a sujeto Y y la historia se repite. Sujeto Y conoce los efectos sobre sujeto X y a modo de entretenimiento se acerca, le dice al oído: ¿Me has imaginado sin ropa, no es así? Sujeto X se sonroja y sus piernas tiemblan, su voz le traiciona y sale un sonido gutural, primitivo; sujeto Y se aleja y el viento acaricia su cabello dejando una estela de aroma.

Sujeto X sabe que esa noche será diferente, planea acercarse a sujeto Y y hacer lo mismo o algo parecido. Sabe que a las 0800hrs sujeto Y pasará por el kiosko de las revistas y al encender su cigarrillo girará su cabeza a la derecha, guardará el encendedor en el bolsillo derecho y cojerá el periódico con la izquierda, el frio le obligará a llevar las manos en los bolsillos, lo que facilitará su tarea.

Sujeto X se despierta a las 0600hrs, abre el grifo y se enjuaga los ojos, no necesita espejo, él dice conocerse. Toma su abrigo y camina hacia la banca cerca del kiosko de las revistas. Sabe que desde allí sujeto Y no le verá. Enciende un cigarro tras otro, no por nerviosismo, sabe bien lo que ocurrirá y se entretiene viendo pasar a la gente a su alrededor.

0800hrs, sujeto Y se acerca al kiosko y todo sucede como sujeto X lo pensó. Sujeto Y, luego de comprar el periódico, se aleja, sujeto X le sigue, a 3 pasos de distancia. Dobla en la esquina de la calle R y sabe que el sol allí no es querido, apresura el paso y con sus manos huesudas aprisiona los brazos de sujeto Y y este sin moverse, no expele ni una sola palabra; acerca su rostro al cuello de sujeto Y y huele sus cabellos, sus cuerpos se encuentran ya muy cerca que sujeto X siente su sexo palpitar.     En esa posición permanecen hasta que sujeto Y se da la vuelta y con su mano derecha le toma el rostro y con la izquierda empuña el sexo de sujeto X, le lame los labios sin siquiera cerrar los ojos y sujeto X suelta una lágrima. Se apresuran hacia el portal que tienen enfrente y sujeto X le desabrocha el pantalón dejando ver que su sexo también palpita, lo succiona y lo lame y lo muerde y lo besa y lo lame y lo succiona. Sujeto Y hace un sonido gutural, primitivo y sus piernas tiemblan.

Sujeto X se aleja, enciende un cigarro inclinando su cabeza hacia la derecha y guarda el encendedor en su bolsillo derecho.

sábado, 17 de enero de 2015

Del mundo

Ser conscientes del mundo.
Ser sensibles al mundo, a sus alegrías y a su sufrimiento.
Derramar lágrimas por los ríos que se crecen o que se secan.
Mitigar el dolor con un llamarada del suelo, beber la grama con las manos.

Caminar por espacios eternos, negros, humeantes y pensantes.

Del risco que divide los sueños con la realidad, una realidad afeada por las guerras, por las ideas de poder, por el sentido de pertenencia y de poder. Saltar y liberarnos.

Los sueños corrompidos por la paz, esa paz que hiere en medio del caos.
Esa paz que llena de esperanza los cuerpos tibios, los que son vomitados de las ciudades.
Las ciudades infestadas de violines y de pianos y de arrullos de niñez.

Del mundo poco sabemos, la ignorancia es buena arma para vivir tranquilos.
Verle a los ojos y decirle: Vida, eres un fiasco como hogar. Culpar a las tierras y no a sus habitantes.

La melancolía tapiza las paredes de lo ajeno porque nunca diremos cuan tristes realmente estamos, no señor, eso es de débiles.
Lloramos a solas porque así el alma se libera de lo absurdo; a solas, las lágrimas juegan con las mejillas, con el cuello, con el pecho, hacen malabares y danzan en la panza, visten las piernas y llegan a los pies.....las manos alzadas y riendo,  con las palmas abiertas sentimos, realmente sentimos.

La guía que sale del güisquil de la verdad, se teje con honestidad, con firmeza, con cariño.
Libertad, te aguardamos en la esquina de la ciudad, allá en donde los atoles y los panes llenan las barrigas de las hormigas con anteojeras.

Tecomates llenos de esperanz
a y sabiduría de los abuelos, sólo así podremos vivir con amor/sufrimiento/aprendizaje.

A veces, preferiría la ignorancia. Pero sólo a veces.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Las bondades de los sueños

Todos soñamos, sin excepción, todos soñamos. Estudios dicen que incluso los animales sueñan-agrego el incluso para diferenciar por un momento entre animales y humanos-
Se puede soñar aun si tienes los ojos abiertos, en ese estado de cansancio en donde los párpados son más pesados que la Torre del Reformador y cuando sientes, ves tus sueños mezclados con lo que tienes enfrente, bien sea un profesor, un orador, el conductor del autobus o la señora frente a la banca del parque. Todos soñamos.

Imagina una noche, sales de fiesta, bebes, bailas, conoces a alguien, crees que hay química y al terminar la velada cada quien se marcha por su lado; llegas a casa y cuando te acuestas dices: soñaré con lo que pudo haber sido. En el sueño, caminas en un bosque, ves que al lado hay un venado y te mira como si le debieras dinero, corres y tus piernas se transforman en piernas de canguro, corres velozmente, franqueas las curvas y al voltear, una mariposa del tamaño de un dirigible no te quita los ojos de encima. Caes en una trampa de osos y despiertas. Claro, si quieres verle significado al sueño está bien.

Las bondades de los sueños nos permiten vivir otras vidas, y no tanto por línea directa con el sueno sino por la interpretación que le damos a los mismos.
Entonces despiertas cada día sintiéndote bien porque pudiste salvar vidas, correr distancias increíbles, bailar tango, viajar a Saturno sin necesidad de traje especial o darle un beso apasionado a esa persona soñada. En los sueños somos valientes, fuertes e inteligentes, y muchas veces, soñamos despiertos.