sábado, 31 de enero de 2015

Homme

Su nombre no importa, sólo lo vi mientras pasaba frente a mi y su hermosura irradiaba por sus poros, nuestros ojos se cruzaron y me vi con él, en un futuro bello.

Una playa y el viento frío rompiendo las olas en las piedras, los árboles agitados y una breve llovizna partiendo el paisaje.
Su mano junto a la mía, bebiendo vermú y sabiéndonos tan cercanos y tan íntimos.


Su espalda desnuda, duerme boca abajo, duerme tranquilo
Me recuesto de lado y veo un camino con dunas lentas, fuertes, secas.
Cicatrices y lunares otoñales.

Le beso y los cuervos de mi cabeza revolotean, 
sus ojos se abren y me ven, sus párpados pesados
por las noches con mil lunas, su cabello de nieve
me tranquiliza, al fin, dejo de huir.

Hablamos lo que sale de nuestro corazón, la chimenea nos alienta.
Nos cuidamos y nos dejamos ser, como dos almas comprendiendo
que vivir es amar, que vivir es ser y dejar ser.

73 y 28


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