Todos soñamos, sin excepción, todos soñamos. Estudios dicen que
incluso los animales sueñan-agrego el incluso para diferenciar por un
momento entre animales y humanos-
Se puede soñar aun si tienes los
ojos abiertos, en ese estado de cansancio en donde los párpados son más
pesados que la Torre del Reformador y cuando sientes, ves tus sueños
mezclados con lo que tienes enfrente, bien sea un profesor, un orador,
el conductor del autobus o la señora frente a la banca del parque. Todos
soñamos.
Imagina una noche, sales de fiesta, bebes, bailas,
conoces a alguien, crees que hay química y al terminar la velada cada
quien se marcha por su lado; llegas a casa y cuando te acuestas dices:
soñaré con lo que pudo haber sido. En el sueño, caminas en un bosque,
ves que al lado hay un venado y te mira como si le debieras dinero,
corres y tus piernas se transforman en piernas de canguro, corres
velozmente, franqueas las curvas y al voltear, una mariposa del tamaño
de un dirigible no te quita los ojos de encima. Caes en una trampa de
osos y despiertas. Claro, si quieres verle significado al sueño está
bien.
Las bondades de los sueños nos permiten vivir otras vidas, y
no tanto por línea directa con el sueno sino por la interpretación que
le damos a los mismos.
Entonces despiertas cada día
sintiéndote bien porque pudiste salvar vidas, correr distancias
increíbles, bailar tango, viajar a Saturno sin necesidad de traje
especial o darle un beso apasionado a esa persona soñada. En los sueños
somos valientes, fuertes e inteligentes, y muchas veces, soñamos
despiertos.
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