entre lapiz y papel virtual, intento expresar y darle vida a los demonios que me definen, que me alimentan.
sábado, 31 de enero de 2015
Creo
No creo en las promesas o en los contratos verbales.
Creo en tu sonrisa y en tus lágrimas.
Creo en el brillo de tus ojos y en la luz que me dejaste ver.
No creo en el "hasta siempre" sino que prefiero mil veces el hoy.
Creo en tus manos y tu piel.
En tu voz de madrugada y cuando el silencio es tu otro idioma.
Grito
En un país en donde gobierna el caos y la paranoia,
en donde muchos creen que las reglas son para romperse,
en donde los uniformados de autoridad son una vergüenza la mayoría de las veces,
en un lugar acostumbrado a gritar e insultar antes de dialogar.
en donde muchos creen que las reglas son para romperse,
en donde los uniformados de autoridad son una vergüenza la mayoría de las veces,
en un lugar acostumbrado a gritar e insultar antes de dialogar.
DiCoToMiA
Las definiciones que nos separan nos hacen vivir en cavernas; el que salió y trajo el mensaje, el que lo escucha, el que sale y no regresa y el que se queda y no quiere saber nada.
Las diferencias que tenemos como seres humanos, en armonía con la naturaleza, tendrían que ser nuestra fortaleza para vivir mejor.
Respeto y tolerancia.
Ese estado permanente de competencia que nos alejan y nos
agrietan los pies, los ojos, las manos.
Homme
Su nombre no importa, sólo lo vi mientras pasaba frente a mi y su hermosura irradiaba por sus poros, nuestros ojos se cruzaron y me vi con él, en un futuro bello.
Una playa y el viento frío rompiendo las olas en las piedras, los árboles agitados y una breve llovizna partiendo el paisaje.
Su mano junto a la mía, bebiendo vermú y sabiéndonos tan cercanos y tan íntimos.
Su espalda desnuda, duerme boca abajo, duerme tranquilo
Me recuesto de lado y veo un camino con dunas lentas, fuertes, secas.
Cicatrices y lunares otoñales.
Le beso y los cuervos de mi cabeza revolotean,
sus ojos se abren y me ven, sus párpados pesados
por las noches con mil lunas, su cabello de nieve
me tranquiliza, al fin, dejo de huir.
Hablamos lo que sale de nuestro corazón, la chimenea nos alienta.
Nos cuidamos y nos dejamos ser, como dos almas comprendiendo
que vivir es amar, que vivir es ser y dejar ser.
73 y 28
Una playa y el viento frío rompiendo las olas en las piedras, los árboles agitados y una breve llovizna partiendo el paisaje.
Su mano junto a la mía, bebiendo vermú y sabiéndonos tan cercanos y tan íntimos.
Su espalda desnuda, duerme boca abajo, duerme tranquilo
Me recuesto de lado y veo un camino con dunas lentas, fuertes, secas.
Cicatrices y lunares otoñales.
Le beso y los cuervos de mi cabeza revolotean,
sus ojos se abren y me ven, sus párpados pesados
por las noches con mil lunas, su cabello de nieve
me tranquiliza, al fin, dejo de huir.
Hablamos lo que sale de nuestro corazón, la chimenea nos alienta.
Nos cuidamos y nos dejamos ser, como dos almas comprendiendo
que vivir es amar, que vivir es ser y dejar ser.
73 y 28
viernes, 30 de enero de 2015
Entre remolinos
Para calmar los deseos, muchas veces hacemos acopio de la expropiación del decoro
para así correr desnudos en el bosque de la verdad, de la verdad absoluta.
Levantar las faldas del rencor y jugar con las ramas.
Siguiendo ese boom que palpita, que retumba desde las plantas
de los pies y sale por los dedos de las manos hasta enredarse en
las nubes de aluminio.
Correr es sencillo, lo complicado es desnudarse, por vez primera,
frente a la mirada de los presentes, llenos también de deseo.
Una a una van las prendas haciendo alfombras y cortinas,
ese maquillaje corporal ha dejado de ser y como recién nacido,
las mejillas están sonrosadas.
Una mano se acerca a un hombro, una boca a una espalda
una pierna a una cadera, una nuca presa de unos dientes.
Fluidos, gemidos, gritos, risas, llanto, canciones.
Hay un momento en donde los cuerpos dejan de moverse,
extenuados y satisfechos, yacen uno al lado del otro.
Sólo viéndose a los ojos se reconocen, toman sus ropas y
comienzan a alejarse, uno a uno.
para así correr desnudos en el bosque de la verdad, de la verdad absoluta.
Levantar las faldas del rencor y jugar con las ramas.
Siguiendo ese boom que palpita, que retumba desde las plantas
de los pies y sale por los dedos de las manos hasta enredarse en
las nubes de aluminio.
Correr es sencillo, lo complicado es desnudarse, por vez primera,
frente a la mirada de los presentes, llenos también de deseo.
Una a una van las prendas haciendo alfombras y cortinas,
ese maquillaje corporal ha dejado de ser y como recién nacido,
las mejillas están sonrosadas.
Una mano se acerca a un hombro, una boca a una espalda
una pierna a una cadera, una nuca presa de unos dientes.
Fluidos, gemidos, gritos, risas, llanto, canciones.
Hay un momento en donde los cuerpos dejan de moverse,
extenuados y satisfechos, yacen uno al lado del otro.
Sólo viéndose a los ojos se reconocen, toman sus ropas y
comienzan a alejarse, uno a uno.
jueves, 29 de enero de 2015
Viento
Esa fuerza que despeina, que desnuda el alma y la muestra tal y como es.
Esa fuerza que te hace entrecerrar los ojos y abrir el corazón
que te hace buscar refugio pero no dejas de ver a la ventana, porque
sabes que ese ser, sin ser, está fuera y tiene fuerza.
Esa fuerza que alborota a los árboles, que camina llevándose
a las nubes a otras tierras, a otros ojos.
Esas marchas plagadas de bufandas y de abrigos y de manos entre los
bolsillos pero que al final lo que quieren es asirse de esa mano amiga que
comprenda que todo está bien porque el viento es sabio y sabe lo que hace y sabe
lo que quieres y lo que necesitas en ese momento, en ese momento
de correr hacia un farol y verlo,
ver que la luz se quiebra en ese punto inmediato
en que las ráfagas cruzan la línea entre lo real y lo fantasioso.
Ese viento que baila con los cabellos, los compone, los enhebra
y los hace tejerse en un chal eterno, llevándose las lágrimas y dejando las sonrisas
de complicidad porque te acercas a tu acompañante, bien sea real o no,
bien seas tu o no.
Eres las partículas de oxígeno, eres ese milímetro de energía que recorre
las espaldas de los valientes que caminan por las calles en busca de la
adrenalina de retar al ser misterioso y fuerte y visto sólo cuando reacciona
ante los demás,
VIENTO, SOMOS VIENTO.
Esa fuerza que te hace entrecerrar los ojos y abrir el corazón
que te hace buscar refugio pero no dejas de ver a la ventana, porque
sabes que ese ser, sin ser, está fuera y tiene fuerza.
Esa fuerza que alborota a los árboles, que camina llevándose
a las nubes a otras tierras, a otros ojos.
Esas marchas plagadas de bufandas y de abrigos y de manos entre los
bolsillos pero que al final lo que quieren es asirse de esa mano amiga que
comprenda que todo está bien porque el viento es sabio y sabe lo que hace y sabe
lo que quieres y lo que necesitas en ese momento, en ese momento
de correr hacia un farol y verlo,
ver que la luz se quiebra en ese punto inmediato
en que las ráfagas cruzan la línea entre lo real y lo fantasioso.
Ese viento que baila con los cabellos, los compone, los enhebra
y los hace tejerse en un chal eterno, llevándose las lágrimas y dejando las sonrisas
de complicidad porque te acercas a tu acompañante, bien sea real o no,
bien seas tu o no.
Eres las partículas de oxígeno, eres ese milímetro de energía que recorre
las espaldas de los valientes que caminan por las calles en busca de la
adrenalina de retar al ser misterioso y fuerte y visto sólo cuando reacciona
ante los demás,
VIENTO, SOMOS VIENTO.Sonido acuoso
El sonido que proviene de tu espíritu
tu alma baila y canta.
Hay una danza de hadas y ninfas en tus pulmones
un jardín con margaritas y flores silvestres.
Las aguas bajan desde las montañas que el
tiempo ha delineado perfectamente imperfectas.
Los pinos meciéndose y las ramas vibran con
el viento que acaricia viniendo del norte.
Eres naturaleza y eres todas las voces,
las piedras afiladas y los barrancos,
las cuevas y las playas,
tu cuerpo es la vida misma.
Dedos inquietos llenos de curiosidad
y con el ceño fruncido investigas a tientas,
te sorprende lo que encuentras,
es el reflejo de ti en los mares.
Tus cabellos se funden con los pastos
y tus piernas son los fuertes troncos que
sostienen a la noche y las luces del cielo.
Eres agua que sosiega y repara,
que escucha y que reflexiona,
eres el movimiento y la paz,
tienes ese sonido acuoso saliendo por tu boca.
tu alma baila y canta.
Hay una danza de hadas y ninfas en tus pulmones
un jardín con margaritas y flores silvestres.
Las aguas bajan desde las montañas que el
tiempo ha delineado perfectamente imperfectas.
Los pinos meciéndose y las ramas vibran con
el viento que acaricia viniendo del norte.
Eres naturaleza y eres todas las voces,
las piedras afiladas y los barrancos,
las cuevas y las playas,
tu cuerpo es la vida misma.
Dedos inquietos llenos de curiosidad
y con el ceño fruncido investigas a tientas,
te sorprende lo que encuentras,
es el reflejo de ti en los mares.
Tus cabellos se funden con los pastos
y tus piernas son los fuertes troncos que
sostienen a la noche y las luces del cielo.
Eres agua que sosiega y repara,
que escucha y que reflexiona,
eres el movimiento y la paz,
tienes ese sonido acuoso saliendo por tu boca.
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